miércoles, 18 de mayo de 2016

Otra forma de vivir Miami



Cuando viajas a Miami con tu familia lo primero que se te cruza por la mente son las visitas a los parques, las playas y los shoppings pero pocas veces piensas en tener una experiencia dentro de un barco para pescar la cena.



Nosotros lo hicimos gracias al primo de mi esposo que amablemente nos llevó a conocer los cayos de la Florida. El recorrido lo hicimos desde Sebring hasta Cayo Largo en auto y cuando llegamos oh sorpresa! Era un barrio lleno de casas rodantes estacionadas con familias que comparten la misma pasión: la pesca y la aventura.

Es un lugar pequeño, muy bonito y organizado, las personas son muy amables, además tiene un hermoso puerto de la Marina ideal para apreciar unos atardeceres perfectos y muy románticos. A él se acercan peces y medusas, es fascinante porque los chicos se divierten observándolos y dándoles de comer.

 https://goo.gl/HyKhPj

A la mañana siguiente, más o menos a las 6:30 tuvimos que salir con los chicos para llegar a tiempo al barco donde habíamos llamado con anticipación para apartar los cupos, el precio aproximado es de $40 dólares por persona: dura hasta el medio día e incluye todos los equipos. (Ningún chico sufrió mareos a pesar del gran oleaje).

Les llevamos Sánduches para que comieran algo durante el recorrido, sus caras de felicidad lo dicen todo!  


La pesca fue fructífera, los peces que atraparon algunas personas eran muy grandes. Los que nuestra familia pescó eran más bien pequeños pero la emoción de los chicos era de verdad indescriptible (aunque los tuvimos que regresar vivos al mar precisamente por lo pequeño de sus tamaños, es decir: no cenamos pescado, lo nuestro fue mas bien una pesca deportiva) 😂


Fue una experiencia maravillosa, nada más que agradecimientos con Deisy y Mauro que nos mostraron este lado tan hermoso y divertido de Miami. Yo lo recomiendo con el mayor agrado del mundo porque la conexión con la naturaleza fue muy especial.

Lo mejor
La agradable compañía de Deisy y Mauro; además, caminar de la mano con mi esposo y una copa de vino mientras veíamos el atardecer



Lo más interesante 
Aprender una nueva actividad al lado de profesionales. Nos dimos cuenta de la paciencia infinita que deben tener los pescadores



Lo más curioso 
Dormir en una casa rodante con todas las comodidades (hasta con sala de juegos) además nuestro hijo compartió momentos inigualables con sus primos ❤️ Eso no tiene precio


Sin lugar a dudas es una experiencia que vale la pena vivir