miércoles, 1 de octubre de 2014

…Juntos hasta el Fin del Mundo!!




Después de haber estado en Chubut (Patagonia) quisimos ir más lejos, así que llegamos a esa parte angosta que sale en los mapas, lo último del continente que queda justo donde termina Sur América: Ushuaia, la capital de la Antártida.








Bajar del avión fue todo un sueño, pues fuimos recibidos por los glaciares. El taxista nos dio un pequeño tour, muy amable nos prestó binoculares para ver de cerca las imponentes montañas. Nos bajamos en un mirador con un lago y allí recibimos el rojo y cálido amanecer.  Nuestro bebe, que ama los viajes y  no es tan bebe porque ya tiene 5 años, era el más feliz de los tres.



Las construcciones de las casas nos llevaron a otra época. Con un estilo inglés rememoran  a Europa en el Siglo XVI; techos altos a dosaguas, calles angostas, pequeños y acogedores almacenes de madera, como en un cuento.


Hotel Resort Las Hayas
Nuestro hotel se veía desde lejos, perdido entre la montaña. Era una mansión campestre de color blanco y techos largos negros. Este hotel de 5 estrellas fue inaugurado en 1993, la calidad es excelente en servicio, comida e instalaciones. Nuestra habitación tenía un gigante ventanal para ver toda la ciudad y el canal de beagle. El salmón un deleite, los postres ¡del otro mundo!, Las ventanas panorámicas  en cada rincón, en cada mesa, es  absorbente. Luego de frio intenso y muchas actividades al aire libre, regresar y disfrutar del sauna, el baño turco, y su piscina son relajantes y te desconectan del planeta www.lashayashotel.com


Este era nuestro lugar favorito para desayunar  


Lo mejor: recorrer  sus montañas pintadas de colores otoñales es inspirador. Con nuestro hijo caminábamos más de 6 kilómetros diarios. Lo abrigamos muy bien, le pusimos sus botas de lluvia, medias dobles  gruesas de invierno y toda la ropa térmica posible. De esa forma estuvo cómodo y  gozó el viaje de principio a fin.







Subir a pie hasta el glacial Martial desde el hotel fue toda una aventura. Cruzamos senderos, puentes y terrenos totalmente empinados y pedregosos así que caminamos muy despacio para no sobre exigirnos ni hacerle daño a los pulmones de nuestro hijo.  Al llegar bien alto, casi a la cima, sentimos la recompensa: Paz, tranquilidad y aire puro. ¡Que placer! Y por fin nuestro hijo conoció la nieve. Al descender nos recibió un colonial y pequeño café.


Nuestro hijo celebrando porque ya estábamos cerca de la cima
Un día decidimos tomar el catamarán para que nos diera un recorrido por el canal de Beagle. Estas embarcaciones son muy cómodas, también tienen ventanales panorámicos y son muy agradables y seguros. Nos llevaron a la isla de las aves,  a conocer los lobos marinos y muchos paisajes hermosos. Lo más interesante: estar en frente del último faro del mundo.  ¡Qué sensación! Y una vez más, estábamos admirando uno de los lugares preferidos de Darwin…indescriptible.

ventana del catamarán para hacer el tour por el canal del Beagle



Después, dedicamos nuestro itinerario a recorrer los bosques en el tren del fin del mundo.

Este tren nos llevo por encantadores paisajes donde finalmente nos dejó en una reserva ecológica. El tren es muy antiguo y era utilizado para llevar a los presos más peligrosos a la cárcel. Nos contaba la guía turística que los reos debían talar árboles para que pudiesen mantener caliente la cárcel durante el invierno y esa parte hoy en día se conoce como “El cementerio de los Arboles”. Obviamente ya no dejan talar árboles allí, pero lo dejaron de recuerdo, se pueden apreciar los golpes secos y mal hechos en cada una de las betas de los troncos. Imaginarlos allí me dio escalofríos. Si quieren tener un paseo 5 estrellas  por este lugar, el tren ofrece una zona V.I.P donde pueden beber champaña y merendar. Un dato extra importante: si quieren visitar la reserva natural con el tren DEBEN PEDIRLO PORQUE  de lo contrario Usted se quedara preguntándo por qué el tren no lo dejo bajar a conocer  la reserva y tuvo que regresarse con tanta rapidez. No lo olvide.



Conocimos la cárcel. Tiene historias muy interesantes, sorprendentes y hasta macabras. Cruzar por el pabellón antiguo es…oscuro, frio, intenso,lúgubre y miedoso. En cada una de las celdas nos  contaban la historia de las personas que estuvieron allí, qué delitos cometieron y como murieron. En una de esas celdas nos encontramos a GARDEL! No les contare la historia, quiero despertarles la curiosidad y que visiten Ushuaia. ¡Vale la pena!

Inolvidable, apacible, no tiene comparación. Algunos de sus museos son pequeños pero todos son trabajados con esmero. La fauna es variada, su gente amable, dentro de la gastronomía el plato típico es la centolla ¡pruébenla!  y si quieren hacer reservas para conocer la Antártida, pues qué esperan, este es el mejor lugar para encontrar los tours.

Mágico, todo es mágico en este lugar. Y los chocolates, ¡ni que decir! Exquisitos.
Excelente decisión haber elegido un destino tan romántico y especial, llegamos a casa absolutamente enamorados y recordando que estamos juntos hasta el fin del mundo!!!